Una parte importante del
trabajo de enseñanza que realizamos los docentes consiste en preparar los
materiales que facilitarán el proceso de aprendizaje a nuestros alumnos. Las
tareas que rodean la planificación de estos materiales dependen de la complejidad
de las actividades que tenemos que enseñar, entre las cuales la escritura es
una de las más difíciles que enfrentamos durante los primeros años de
escolaridad. Por ello, los docentes que trabajan en la educación básica
agradecerán la gran cantidad de herramientas para enseñar a escribir que este
texto contiene.
Destaco algunos aportes
de interés presentes en esta valiosa colección de instrumentos: primero, el
análisis con ejemplos de los diversos tipos de producción escrita que se
necesitan enseñar en clase; segundo, la ejemplificación del aprendizaje como
una tarea colaborativa entre maestro y alumnos, y de alumnos entre sí; tercero,
la importancia de la evaluación como un proceso que requiere de modelos contra
los cuales comparar un producto, pero que no obliga a que los alumnos recreen
el modelo, sino que valora que usen imaginación y creatividad en su diseño; y,
por último, el uso de procedimientos claros que permitan discernir, mediante el
uso de rúbricas, los niveles de calidad de un producto escrito.
El libro contiene una
enorme cantidad de material que le da vida a estos aspectos. En la primera
parte los autores entregan, de forma delicada, diversos elementos de carácter
teórico y práctico que ilustran el proceso de enseñar a escribir desde la
perspectiva del profesor y de los alumnos, como la importancia del contexto de
una narración, los nudos críticos, las descripciones adecuadas, las lecciones
aprendidas y la conclusión o cierre del texto, complementados con elementos
técnicos como la coherencia y la cohesión del texto escrito. La explicación va
acompañada de ejemplos entregados por docentes, además de referencias a la
teoría y la investigación que los subyacen. La segunda parte describe los
aspectos prácticos necesarios para implementar estos criterios didácticos. Esto
se realiza con ejemplos surgidos de la práctica educativa de los docentes que
contribuyen al texto, lo que sin duda lo enriquece más que cualquier análisis
teórico de la enseñanza de la escritura. El corazón del libro presenta muchos
ejemplos del uso de rúbricas para evaluar la producción escrita de niños y
niñas. La parte final compila referencias sobre la realización de proyectos que
recogen en forma holística todos los elementos didácticos antes presentados.
Imagino a un grupo de
profesores de enseñanza básica reunidos en su escuela planificando actividades
con la ayuda de las sugerencias presentadas. Imagino el intercambio, la
discusión, los argumentos a favor y en contra de alguna actividad, y la
decisión de ensayar una o más experiencias para luego compartir sus resultados.
También imagino a un grupo de niños enfrentados a la tarea de escribir
discutiendo lo que harán, tomando nota de las indicaciones del profesor y
poniendo en práctica un proyecto que tendrá visibilidad en su sala y también en
su escuela. Y, por fin, imagino a estos niños debatiendo y evaluando el
resultado, utilizando las rúbricas que su profesor les enseñó, valorando con un
aplauso lo bueno y acordando cómo mejorar lo menos bueno en la próxima oportunidad.
Ese es el valor de este
libro que recomiendo a los docentes de nuestras escuelas: es un instrumento
práctico y activo de apoyo a la enseñanza de la escritura y de apoyo al
aprendizaje escolar en su conjunto.
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